Perder la alegría no siempre se nota desde fuera. Muchas personas siguen trabajando, hablando y sonriendo, aunque por dentro nada les emocione. Esa sensación tiene nombre clínico: anhedonia. Es la dificultad para sentir placer, interés o motivación, incluso ante cosas que antes importaban. Ahora, un ensayo clínico acaba de poner sobre la mesa una idea poderosa: tratar la depresión no debería centrarse solo en reducir tristeza o miedo…