El aire que respiramos, los alimentos que consumimos y el entorno en el que nos desarrollamos tienen un impacto mucho más profundo en nuestra salud cerebral de lo que se pensaba. Así lo confirmó Joaquín Migeot, investigador de BrainLab de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), en conversación con Cooperativa Ciencia. El experto detalló los alcances de un estudio publicado en revista Nature Medicine, que vincula directamente la contaminación y otros factores externos con un envejecimiento cerebral acelerado…