Sentir el corazón acelerado durante el ejercicio o ante estrés o miedo es una respuesta fisiológica normal. Cuando esa percepción de los latidos aparece y termina de forma brusca, en episodios únicos o repetidos, se le llama palpitaciones, y puede corresponder a una arritmia. La mayoría de las veces son benignas, especialmente si la persona no tiene una enfermedad cardiaca previa ni antecedentes familiares de muerte súbita en menores de 50 años. Aun así, se recomienda consultar a un cardiólogo para descartar una causa más grave, sobre todo si se acompañan de cansancio desproporcionado, dificultad para respirar, dolor torácico o pérdida de conciencia…
ASOCIACIÓN NACIONAL DE AMIGOS MAYORES PARA EL DESARROLLO E
INTEGRACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES
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