Una siesta puede ser una gran aliada para recuperar energía y enfrentar mejor la jornada. Sin embargo, cuando se extiende demasiado, podría convertirse en una señal de alerta para la salud. Así lo advierte la Universidad de Harvard, que señala que las siestas largas y frecuentes se han asociado con un mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y depresión…