Durante años, la vitamina C fue presentada como una posible aliada contra el cáncer, pero la idea terminó perdiendo fuerza. Los ensayos con pastillas no demostraron beneficios claros, y muchos médicos dejaron de tomar en serio aquella antigua promesa. Ahora, nuevas investigaciones están revisando la historia desde otro ángulo: la forma de administrarla podría cambiarlo todo…